Distantes pero cercanos

LAS TUNAS.— Trabajar fuera de la órbita de quien debe controlar visualmente a sus subordinados quizá les parezca a algunos una soberana chifladura. «El ojo del amo engorda el caballo», advierte un añejo proverbio. Empero, cuando se fiscaliza bien, montar una oficina más allá de los predios convencionales puede representar un gran acierto.

Una entidad tunera le saca excelente partido a esa opción: «Nuestro grupo asumió el trabajo a distancia mucho antes de que se orientara como una alternativa para evitar la propagación de la COVID-19 —asegura la ingeniera Mirtha Rosa Barly, directora de la Empresa de Diseño e Ingeniería Crever, una de las más destacadas de su tipo en el país—. Nos ha funcionado de maravillas gracias a nuestro sistema de gestión integrador, que tiene calidad certificada e incluye requerimientos de control de estricto cumplimiento».

Esta manera elástica de organización laboral le permite al trabajador cumplir con sus obligaciones en espacios allende las oficinas por los períodos que sus jefes determinen. Así, desde sus casas cumplen con sus planes y, según sus necesidades, acomodan sus horarios. Además, desde su implantación mejoró notablemente la movilidad de las personas en la sede. Ahora el hacinamiento es menor.

En Crever buena parte de los acogidos al trabajo a distancia son proyectistas. A diferencia de las direcciones funcionales, y por las singularidades propias de sus perfiles, para sus diseños no le resulta indispensable el software alojado en el servidor de la entidad ni están obligados a permanecer ocho horas diarias en la empresa. El Código de Trabajo los respalda y los faculta para laborar en sus domicilios.

«No obstante, establecimos que los martes y los jueves se presenten en Crever para realizar consultas e intercambiar puntos de vista —acota la ingeniera Barly—. Aquí los especialistas principales les revisan los proyectos y ellos, a su vez, proponen soluciones arquitectónicas, eléctricas y estructurales susceptibles de ser estudiadas con los profesionales de esas áreas… Si fuera necesario se puede convocar a un consejo técnico para evaluarlas».

Todo bajo control

Como es de suponer, el trabajo a distancia en Crever requiere que el proyectista acogido a esa opción laboral disponga en su domicilio de la tecnología necesaria para desarrollar eficientemente su labor. Si no la tuviera en propiedad, la empresa está autorizada a facilitársela en calidad de préstamo, junto con otros medios básicos.

«Lo hacemos con los requisitos que establece nuestra empresa en su sistema —precisa la ingeniera Mailet Ferrás Pérez, directora de Capital humano—. Antes de trasladarlos, el responsable de seguridad informática revisa a fondo cada máquina e incluso inspecciona los sitios donde serán instaladas. Igualmente, si por decisión propia o por necesidad de la empresa el proyectista decide reincorporarse, se chequea toda la técnica de nuevo. Aquí nada se improvisa, todo responde a un protocolo».

Según la joven directiva, en Crever son más de 50 los proyectistas que optaron por trabajar a distancia. Algunos incluso lo hacen desde sus municipios de residencia, pues son de Amancio, Majibacoa, Manatí… La empresa no tiene posibilidades de facilitarles hospedaje, por lo cual el trabajo a distancia constituye una solución.

 

En el año 2008, el proyecto Hotel Cadillac le valió a Crever el Premio a la Conservación, en el Salón Nacional de Arquitectura.Fotos: Juan Morales Agüero

«Pero no basta con decir “desde mañana me acojo al trabajo a distancia” —advierte Ferrás—. A cada uno se le anexa a su expediente laboral un suplemento donde constan sus deberes y derechos. Por ejemplo, si no entregan a tiempo sus proyectos o dejan de asistir a las consultas, se les puede interrumpir la opción y se les reintegra a la sede. Además, se les advierte que recibirán visitas y controles periódicos. Ellos tienen la potestad de trabajar donde y cuando mejor les convenga. Solo les exigimos cumplir con sus tareas, porque debemos garantizar que la empresa honre sus planes y sus compromisos con sus clientes».

Agrega que hasta el momento el trabajo a distancia se corresponde con las expectativas creadas. «Los proyectos se elaboran, pero la COVID-19 nos ha perjudicado grandemente el mercado. En las circunstancias epidemiológicas actuales, el traslado de nuestros técnicos a provincias como Mayabeque, donde nuestra presencia como proyectistas es fuerte, se ha limitado sobremanera. Normalmente ellos deben viajar cada cierto tiempo para hacer levantamientos topográficos, arquitectónicos, entrevistarse con los clientes para las tareas técnicas, en fin… Ahora eso es imposible».

Ventajas de una alternativa

Una evaluación somera de la opción de trabajo a distancia refleja que sus beneficios son netos y significativos. La entidad que lo asume se ahorra gastos en materia de alimentación, transporte, locales de trabajo y electricidad, entre otros. La productividad puede aumentar notablemente. Todo depende de la planificación y de la fiscalización que se ejerza.

En el espacio Mesa Redonda, de la Televisión Cubana, se informó que actualmente más de 600 000 personas estaban acogidas a esta modalidad de trabajo en todo el territorio nacional, hasta junio pasado, y en las más variadas ocupaciones.

«Para los proyectistas el trabajo a distancia ofrece ventajas nada despreciables —asegura el arquitecto Domingo Alás, cuyas obras trascienden las fronteras de Las Tunas—. Si en la casa dispones de computadora, teléfono y correo electrónico, te sientes más cómodo, menos presionado y aprovechas mejor el tiempo. Además, puedes trabajar con ropa ligera, padeces menos con el transporte, abres las ventanas, duermes una siesta y hasta cuelas un café.

«En los proyectos de obra debe existir coordinación entre las partes vinculadas —asegura Alás—. Los arquitectos somos quienes concebimos su diseño. Pero dependemos también de los aportes que hagan los electricistas, los mecánicos, los ingenieros estructurales, los de telecomunicaciones. A todos ellos debemos facilitarles la información necesaria para que incorporen soluciones para sus sectores».

Agrega que aun cuando el país retorne a la normalidad en materia epidemiológica, el trabajo a distancia se mantendrá porque, bien controlado, favorece el ahorro, el equilibrio y la productividad. Una vez que las personas comprendan su importancia, podrán planificar mejor sus horarios. Si en la sesión de la mañana alguien se vio precisado a resolver un problema personal, le queda la sesión de la noche y hasta el fin de semana para recuperar el tiempo perdido.

«En la sede de Crever las máquinas se apagan al mediodía para contribuir al ahorro energético —acota—. En ocasiones en ese horario está uno entusiasmado con un proyecto y debe interrumpirlo. En el trabajo a domicilio no ocurre eso, aunque también economizamos la electricidad, porque de no hacerlo la factura luego nos pasa la cuenta. Incluso tenemos la posibilidad de hacer cualquier esbozo en la noche o en la madrugada si a esas horas nos viene alguna idea».

El trabajo a distancia llegó para quedarse. Como expresó a este diario Marta Elena Feitó Cabrera, ministra de Trabajo y Seguridad Social, la cubana es una sociedad que envejece y hay personas que por la edad tienen movilidad restringida; entonces esta es una opción buena y viable, que tiene que seguir potenciándose si la naturaleza de la labor que se realiza y las condiciones tecnológicas lo permiten. Como norma, el trabajo a distancia debe perdurar.

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Author: Juan Morales Agüero